Que el mundo fue y será una porquería

ya lo sé...

(En el quinientos seis

y en el dos mil también!)

Que siempre ha habido chorros

maquiavelos y estafaos

contentos, y amargaos,

valores y dublé...

Pero que el siglo veinte

es un despliegue

de maldá insolente

ya no hay quien lo niegue.

Vivimos revolcaos

en un merengue

y en un mismo lodo

todos manoseaos!...



II



¡Hoy resulta que es lo mismo

ser derecho que traidor...!

¡Ignorante, sabio o chorro

generoso o estafador!...

Todo es igual!

Nada es mejor!

Lo mismo un burro

que un gran profesor!

No hay aplazaos

ni escalafón,

los inmorales

nos han igualao.

Si uno vive en la impostura

y otro roba en su ambición

da lo mismo que si es cura,

colchonero, rey de bastos

caradura o polizón!...



I (bis)



¡Qué falta de respeto, qué atropello

a la razón!

¡Cualquiera es un señor!

¡Cualquiera es un ladrón!

Mezclao con Stavisky va Don Bosco

y "La Mignón",

Don Chicho y Napoleón,

Carnera y San Martín...

Igual que en la vidriera irrespetuosa

de los cambalaches

se ha mezclao la vida

y herida por un sable sin remaches

ves llorar la Biblia

contra un calefón!



II (bis)



¡Siglo veinte, cambalache

problemático y febril...

El que no llora no mama

y el que no afana es un gil!

¡Dale nomás!

¡Dale que va!

Que allá en el horno

nos vamo a encontrar!

No pienses más,

sentate a un lao!

Que a nadie importa

si naciste honrao!

Es lo mismo el que labura

noche y día como un buey!

que el que vive de los otros,

que el que mata, que el que cura

o está fuera de la ley!




     (Enrique Santos Discépolo, Cambalache, Buenos Aires, ed. Julio Korn, 1942.)


    

    El compositor y dramaturgo argentino Enrique Santos Discépolo (1901-1951) hizo un gran aporte a la música popular, y sus tangos, como Cambalache, continuan siendo predilectos del gran público.