Estos, Fabio ¡ay dolor! que ves ahora,

campos de soledad, mustio collado,

fueron un tiempo Itálica famosa;

Aquí de Cipión la vencedora

colonia fue; por tierra derribado

yace el temido honor de la espantosa

muralla, y lastimosa

reliquia es solamente

De su invencible gente.

Solo quedan memorias funerales

donde erraron ya sombras de alto ejemplo;

Este llano fue plaza, allí fue templo;

de todo apenas quedan las señales.

Del gimnasio y las termas regaladas

leves vuelan cenizas desdichadas;

Las torres que desprecio al aire fueron

a su gran pesadumbre se rindieron.

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Mas ¿para qué la mente se derrama

en buscar al dolor nuevo argumento?

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Pero mal pido el único consuelo

de todo el bien que airado quitó el cielo.

Goza en las tuyas sus reliquias bellas

para envidia del mundo y sus estrellas.